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Al vapor, al horno, fritas, maceradas en especias, en sopa o en ensalada. ‘Vuelta al mundo en 80 albóndigas’ muestra las diferentes maneras de hacer este plato y enseñamos a preparar dos de ellas
“Ni se necesita destreza ni la precisión de un gran chef [...] Lo único que se precisa es paciencia para hacer unas bolitas más o menos del mismo tamaño”, escribe Bunny Banyai al comienzo del libro Vuelta al mundo en 80 albóndigas (recientemente traducido por Alba Armario para Libros Cúpula). La autora partió de una premisa para escribir este libro: seguir la pista de una albóndiga para poder recorrer las diferentes culturas y llegó a una conclusión: “Este libro trata sobre celebrar las cosas que nos unen en lugar de las que nos dividen”. Y, si hay una receta que pueda unir el mundo, según Bunny Banyai, es un plato de albóndigas.
Así, la autora comenzó a investigar hasta llegar a recopilar ochenta maneras diferentes de prepararlas: al vapor, fritas, al horno, con salsa, guisadas, en sopa... “No hay lugar en el mundo que no tenga en su recetario unas albóndigas [...] Incluso, en países como Turquía, existen hasta más de doscientas formas de cocinarlas”, escribe la autora. “No hay familia que no se haya sentado a la mesa para compartirlas [...] La ubicuidad es la que da a las albóndigas su estatus. Además, son la mejor manera de evitar el desperdicio en la cocina”, asegura la autora.
“Aquella carne que sobraba de los despieces comenzó a utilizarse para hacer albóndigas”, subraya la historiadora Rosa Tovar (autora del libro De ida y vuelta —Col&Col—), a lo que añade: “Seguramente la receta original nació por necesidad, para que, quienes no tenían dientes, que eran muchos, pudieran comer carne”. Lo cierto es que, mirando los anales de la historia, encontramos que la primera vez que aparece escrita una receta fue en unas tablillas de hace unos 4.000 años encontradas en Mesopotamia. En ellas se muestra cómo, en aquel entonces, ya se mezclaba la carne triturada con especias y se cocinaba en agua hirviendo.
A España, el término nos llegó del árabe, bunduqah. En árabe clásico, al-búnduqa significa “avellana” o “bola pequeña”. Desde entonces hasta hoy, la historia de la albóndiga ha ido evolucionando a la par de quienes las han elaborado. Por eso, en este nuevo libro, la originalidad del recetario no está solo en descubrir cómo se preparan en Italia, Polonia o China, por ejemplo, sino qué historia encierra la receta o quién está detrás de cada una de esas preparaciones según la mirada de la propia autora. Por ejemplo: “Los abuelos de Olga Zegers, que tenían una panadería en Leiden, al sur de los Países Bajos, y nueve hijos. La receta favorita de la familia eran las gehaktballen con hutspot (es decir, albóndigas holandesas con puré)”; o “Hakon Bergby, un gurú del marketing, afincado en Melbourne, que emigró de Noruega a Australia en 2009 llevando consigo la receta de las medisterkaker (albóndigas noruegas de cerdo)”; o " Inga, de Przemysl, al sureste de Polonia, que guarda en su corazón las klopsiki con cwikla z chrzanem (albóndigas con remolacha y rábano picante)“. Y así, 80 historias con sus 80 recetas y sus 80 maneras de unir el mundo.
1.
Precalienta el horno a 180 °C.
2.
Para preparar las albóndigas, mezcla en un cuenco grande todos los ingredientes, excepto la leche y la mantequilla, hasta que queden bien integrados. Si la textura es demasiado seca, añade un poco de leche para conseguir la consistencia deseada. Utilizando las manos, forma albóndigas de unos 4-5 cm de diámetro con la mezcla.
3.
Coloca las albóndigas en un recipiente apto para el horno y añade un pequeño trozo de mantequilla encima de cada una. Hornea durante 30-40 minutos o hasta que las albóndigas estén bien doradas y cocidas por dentro. Deja el horno encendido.
4.
Para preparar la melanzane, limpia la berenjena y sécala con papel de cocina. Descarta la parte superior y corta la berenjena en discos de 2-3 cm. Haz cortes profundos en la pulpa con un cuchillo, tanto horizontal como verticalmente para crear un patrón de cuadrícula sin llegar a cortar del todo.
5.
Mezcla bien el ajo y el perejil con el aceite, la sal y, si lo usas, el chile. Esparce el aceite aromatizado sobre la berenjena, asegurándote de que cada pieza quede bien sazonada, incluyendo el interior de los cortes.
6.
Pasa las berenjenas a una bandeja de horno forrada con papel vegetal y hornea durante 20-30 minutos o hasta que la superficie se dore y estén cocidas por completo.
7.
Sirve las polpette calientes con las melanzane al horno como acompañamiento.
1.
Para preparar las albóndigas, mezcla en un cuenco grande el cerdo, la cebolla, la zanahoria, el jengibre, el ajo, la parte blanca de la cebolleta, el vino de arroz, la salsa de soja, el chile en polvo y el aceite de sésamo.
2.
Forma unas 25 bolas, cada una con un peso aproximado de 60 g, y aplástalas con suavidad. Enharínalas y, luego, pásalas por el huevo para el glaseado.
3.
Calienta el aceite en una sartén grande a fuego medio-bajo y fríe las albóndigas durante 3-4 minutos por cada lado o hasta que estén doradas y bien cocidas.
4.
Mientras se fríen las albóndigas, prepara la salsa. En un cuenco pequeño, mezcla bien la parte blanca de las cebolletas, la salsa de soja, el chile en polvo, el aceite de sésamo y el vinagre de arroz.
5.
Sirve las albóndigas calientes con la salsa para mojar a un lado.
Estas albóndigas están deliciosas solas o servidas con arroz blanco al vapor.